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Sumaq Sara, la cosecha que volvió a nacer en Tayacaja

En las zonas altas de Tayacaja, donde el horizonte acompaña las jornadas y la memoria agrícola se transmite de generación en generación, el maíz volvió a ocupar un lugar central. Esta vez no solo como cultivo, sino como símbolo de identidad y futuro para las comunidades de los distritos de Andaymarca, Colcabamba y Surcubamba.

Más de 570 familias de 6 comunidades en Tayacaja, Huancavelica, se beneficiaron del proyecto.

 

El proyecto agrícola “Sumaq Sara”, el llamado “grano sagrado”, surgió dentro del programa anual agropecuario que desarrolla Kallpa Generación en las comunidades vecinas a su Central Hidroeléctrica Cerro del Águila. Esta iniciativa cuenta con un propósito claro: rescatar el maíz ancestral y, al mismo tiempo, fortalecer la base económica y cultural de cientos de familias campesinas. La iniciativa comenzó en 2024, cuando un equipo técnico decidió trabajar desde la escucha activa. Se inscribieron 574 productores y, junto a ellos, se diseñaron planes comunales orientados al aprendizaje práctico y colaborativo.

El proceso tuvo como protagonistas a los yachachik, sabios del campo que enlazaron conocimientos heredados con herramientas técnicas actuales. Gracias a ese diálogo, regresaron prácticas como el uso de la chakitaqlla, las challas a la Pachamama, el ayni y la siembra según el calendario lunar. Estas tradiciones se complementaron con asistencia técnica permanente y un sistema de monitoreo que permitió acompañar cada etapa del cultivo.

Resultados que transforman
Los efectos no tardaron en evidenciarse. Para 2025, el rendimiento del maíz se incrementó en 26%, alcanzando los 1,021 kilos por hectárea. Más de 240 hectáreas fueron trabajadas bajo este enfoque y la totalidad de familias incorporó prácticas ancestrales en su producción. Destacó también la participación femenina: el 43% de quienes integraron el proyecto fueron mujeres, consolidando su presencia y liderazgo en el ámbito agrícola.

Con más del 43% de participación femenina, Sumaq Sara fortalece el liderazgo de las mujeres en actividades productivas.

En la campaña agrícola 2024-2025, la producción total alcanzó los 585,844 kilos de maíz. De ese volumen, el 51.9% fue destinado a la venta, fortaleciendo la economía local y dinamizando el mercado en la provincia. En los hogares, el impacto fue tangible. Una parte de la cosecha reforzó el autoconsumo, mientras que el volumen comercializado permitió elevar los ingresos en 30%, generando un efecto positivo para más de 2,200 personas vinculadas de manera indirecta.

El fortalecimiento no solo fue productivo, sino también formativo. El 88% de los beneficiarios conoce al menos nueve técnicas agrícolas clave —desde la preparación del terreno, siembra, fertilización y abonamiento, hasta la identificación de plagas y enfermedades, el uso correcto de plaguicidas, la elaboración y aplicación de abonos orgánicos, y los procesos de cosecha y postcosecha—. De ellos, el 83% asegura aplicar efectivamente estos conocimientos en sus parcelas, consolidando una agricultura más técnica y sostenible.

Reconocimiento al trabajo conjunto
El 11 de diciembre de 2025, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) otorgó al proyecto el Premio Desarrollo Sostenible en la categoría de Gestión Social del sector eléctrico. El galardón puso en valor el trabajo articulado con las comunidades y la integración equilibrada entre saberes ancestrales y acompañamiento técnico para promover una agricultura sostenible en la provincia.

Desde Kallpa Generación, operadora de la Central Hidroeléctrica Cerro del Águila, el gerente de Gestión Social, Luis Alburqueque, subraya el enfoque territorial de la iniciativa: “Nuestra prioridad es integrarnos a la dinámica económica local y aportar a mejores condiciones de vida para las familias, fortaleciendo aquello que mejor conocen: la agricultura. Buscamos que sus capacidades sigan creciendo para que su trabajo sea sostenible y competitivo en el tiempo”.

Hoy, en los campos de Tayacaja, las mazorcas vuelven a levantarse con orgullo. Más que una mejora productiva, Sumaq Sara representa la confirmación de que cuando comunidad, empresa y conocimiento ancestral se articulan, la tierra responde. Y florece nuevamente.